Monday, March 30, 2009

Peter Wessel Zapffe

Más allá de nosotros,
fuera del cuerpo del que
nos hemos extirpado,
nos contemplamos en el fuego
estrellado de la noche última
y nos preguntamos si un nuevo río
dejará de secarse cuando
no quede de nosotros
más tierra por sepultar
que las raíces de nuestro miedo.
Otras pisadas de nuevas especies
descubran, tal vez,
en esos hoyos donde guarecerse,
el momento idóneo
para no saber jamás
cuántos cielos caben
en una sola de sus manos.
Sin saberlo,
será esa su única esperanza.

Saturday, March 21, 2009

Bruckner, sinfonía en re menor

Ya sé, si levanto la vista al cielo
en esta tarde de marzo,
que no debo caer en la trampa
de buscar acordes o signos
en esa débil textura que se abre
silenciosa al amparo, despoblada
de nubes, de toda posible verificación.
Es sólo este poso, tan tenue,
que yace ante mí,
el que desencadena la conjetura,
en el más allá de lo inmediato,
ajeno a todo lienzo o escenario;
qué haré con esta sinfonía
en la que ahora mismo habito,
cuando su red me eleve
y me devuelva a lo anterior,
a lo que queda del aire.

Friday, March 20, 2009

Dogma

Yo puedo cerrar los ojos
y pensar que el mundo no existe.
Pero no puedo abrirlos
y dar crédito a todo esto.

Saturday, March 14, 2009

Waltz with Bashir - Lebanon, 1982

Mientras siga sin comprender,
mientras las palabras se cuelen
como monedas entre los barrotes
de la conciencia y el horror
me las vaya recogiendo
una a una ni que sea
para pagarme los marlboros

estaré a salvo.

Friday, March 13, 2009

Terapia de choque

Veo en el espejo
aquel que yo soy
y me doy cuenta
de que yo no puedo
ser ese.

Yo soy otro.

Y quién será
el de delante,
nos preguntamos
los dos
exactamente a la vez,
por lo bajini,
en los mismos términos.

Qué casualidad.

No es un mal comienzo.

Thursday, March 12, 2009

True blood

El tiempo ha hecho de nosotros
algo irreconocible. No te voy
a decir que no.
Pero también nosotros
le hemos dado duro, y donde duele.
Le hemos dado tantos piños a la vida
que a veces hasta me pregunto
si a lo mejor un pacto amistoso
a buena hora no hubiera
resultado más interesante.
No sé. Igual sí. Pero vamos,
a estas alturas de la carnicería,

ahora ya quién se pone.

An open lawn devotion

Estás a punto de empezar un poema
y en Radio Clásica no se les pasa
otra cosa por la cabeza que poner
un fragmento del Clave bien temperado.
De un manotazo, abandonarse
a ese átomo que lo es todo,
que transforma en preludio esta fuga
derramada a contrapunto. Ahí está
Bach de nuevo, cronometrando
la eternidad.

Hay algo que las palabras quisieran decir

Hay algo que las palabras quisieran decir
si tuvieran algún motivo para hacerlo.
Consisitiría, me pregunto, en un grito,
en un manual de uso, en un génesis.
O tal vez la descripción de su impotencia.
O cualquier otra cosa que quisieran decir

si tuvieran algún motivo para hacerlo.

Tuesday, March 10, 2009

Lord, is it mine

Hoy es un día
imprescindible.
Porque sin este,
no habrá ningún otro.
Pero el tiempo…
el tiempo

hace tanto de eso.

Monday, March 9, 2009

Lo único que nos cabe

Kafka nació ocho años después de Rilke y murió dos años antes que él. Rilke contiene, por lo tanto, a Kafka. El por lo tanto sobra pero he decidido escribir a lo loco. Estuvo embarazado de él y se le murió en los brazos. Si Rilke cupiera dentro de un puño, este también contendría a Kafka. Imagínate abrir tu mano y encontrártelos ahí dentro, uno mirando elevado a los límites de la eternidad, y el otro contraído, fijándose en los pliegues de la mano, encontrando en ellos oráculos sobre los que debaten unos señores sin ningún interés en ser descritos ni en pertenecer. Preso de una calma incontrolable el uno, e invisible el otro dentro de una noche que jamás es noche suficiente, no nos cabe ya sino desmoronarnos.

Sunday, March 8, 2009

Elije tu final de aventura

Del momento en que agarrabas los Airgamboys y los ponías en dos ejércitos (los indios contra los del séptimo de caballería, los alemanes, los vaqueros y los bomberos juntos),
te ibas cambiando de bando y les tirabas petardos o canicas alternativamente para ver quien ganaba (siempre los confederados, por cierto, por aquello de tocar los huevos), hasta ese otro en el que, de repente, te das cuenta, tirado en el sofá, que tienes delante siete u ocho mandos a distancia y ninguno de ellos tiene la tecla que realmente necesitas, se supone que ha tenido lugar ya lo mejor de tu vida.

Vamos, de traca.